La vocecita de Edelweiss

* Anairene Asuaje breve y en voz baja *
Apr 06
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El Nacional publicó hoy una nota bellísima sobre el concierto de Zoé en Madrid. Digo bellísima, porque las reseñas de conciertos suelen ser muy superficiales y ni hablar, cuando los periodistas no conocen al cantante o al grupo y cambian los nombres de las canciones, y no cuentan más allá de lo que hay a simple vista.
Pablo Amair, lo hizo distinto hoy en El Nacional y dedicó un espacio extenso a León Larregui, vocalista y alma de la banda, y dice esto:
“León Larregui, una estrella de rock impasible que cautiva con su voz y sus bailes desincronizados.
La figura de León Larregui merece un estudio exclusivo, o es que a través de él se entiende y explica toda la música del grupo de Cuernavaca (…) Canta y ve hacia arriba, busca la luz que a otros vocalistas enceguece. Sonríe poco. Pero cuando deja de cantar empieza a bailar por el escenario, con un paso lento que mezcla con un desarmado y divertido movimiento de brazos. Ese baile nunca va acorde a la música. Es el paso de un roquero que intenta moverse en el merengue, pero con dos velocidades menos. Ese baile es suyo.”
 La nota se titula “La cuenta regresiva para ver a Zoé termina el domingo”. Y yo estoy contando…!

El Nacional publicó hoy una nota bellísima sobre el concierto de Zoé en Madrid. Digo bellísima, porque las reseñas de conciertos suelen ser muy superficiales y ni hablar, cuando los periodistas no conocen al cantante o al grupo y cambian los nombres de las canciones, y no cuentan más allá de lo que hay a simple vista.

Pablo Amair, lo hizo distinto hoy en El Nacional y dedicó un espacio extenso a León Larregui, vocalista y alma de la banda, y dice esto:

“León Larregui, una estrella de rock impasible que cautiva con su voz y sus bailes desincronizados.

La figura de León Larregui merece un estudio exclusivo, o es que a través de él se entiende y explica toda la música del grupo de Cuernavaca (…) Canta y ve hacia arriba, busca la luz que a otros vocalistas enceguece. Sonríe poco. Pero cuando deja de cantar empieza a bailar por el escenario, con un paso lento que mezcla con un desarmado y divertido movimiento de brazos. Ese baile nunca va acorde a la música. Es el paso de un roquero que intenta moverse en el merengue, pero con dos velocidades menos. Ese baile es suyo.”

 La nota se titula “La cuenta regresiva para ver a Zoé termina el domingo”. Y yo estoy contando…!